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Asociaciones PDF Imprimir E-Mail
escrito por Héctor Pacheco   
Tuesday, 04 de December de 2007


Institución: Asociación de Mujeres por la Dignidad y la Vida, Las Dignas

Dirección: Avda. Bernal, Colonia Satélite, casa n° 16-S
San Salvador, El Salvador
Teléfono: (503) 284 95 50
Fax: (503) 284 95 51
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Sitio web: www.lasdignas.org.sv
Tipo de institución: o­nG
Fecha de inicio: 1990
Cobertura: Nacional
Actividades: Seguimiento de propuestas legislativas; capacitación, educación; atención directa; información; trabajo en redes; trabajo con grupos comunitarios.
Especialización: Violencia doméstica; violencia sexual; derechos humanos.
Publicaciones: Libros.

 

Institución: Centro de Estudios de la Mujer. Norma Virginia Guírola de Herrera, CEMUJER
Colonia Médica, Boulevard Hector Silva, Casa Morada de la Mujer, San Salvador, El Salvador
Teléfono: (503) 225 8775
Fax: (503) 225 5812
Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
Sitio web: www.angelfire.com/nh/cemujer;
Tipo de institución: o­nG
Fecha de inicio: No se indica.
Cobertura: Nacional
Actividades: Académica; capacitación, educación; incidencia de políticas públicas; atención directa; información; investigación; comunicación alternativa y formal; incidencia política.
Especialización: Violencia doméstica; violencia sexual; derechos humanos; salud; familia; maltrato a menores; abuso sexual de menores.
Publicaciones: Periódico; material educativo.

 

Institución: Coordinadora Nacional de la Mujer Salvadoreña, CONAMUS
Dirección: Avda. Bernal, Pj. Consturbe, casa n° 2,
San Salvador, El Salvador
Teléfono: (503) 226 2080
Fax: (503) 226 2080
Tipo de institución: o­nG; Centro de Atención
Fecha de inicio: 1989
Cobertura: Nacional
Actividades: Clínica de atención integral: atención médica, psicológica y legal; casas de refugio; consejerías legales; programas de salud; créditos, administración de proyectos productivos, capacitación laboral, alfabetización; medicina natural.
Especialización: Violencia doméstica; derechos de las mujeres.
Publicaciones: Materiales educativos impresos; boletines; programas radiales.

 

Institución: Instituto de Investigación, Capacitación y Desarrollo de la Mujer, IMU. Centro de Asistencia Legal para la Mujer Salvadoreña
Dirección: 27 Avda. Norte, n° 1141
San Salvador, El Salvador
Teléfono: (503) 226 0453
Fax: (503) 226 3080
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Tipo de institución:ONG
Fecha de inicio: 1989
Cobertura: Nacional
Actividades: Académica, seguimiento de propuestas legislativas; capacitación legal; asistencia jurídica; incidencias en políticas públicas; atención directa; información; trabajo en redes; trabajo con grupos comunitarios; centros de salud; investigación y estudios.
Especialización: Derechos humanos; salud; violencia intrafamiliar; violencia sexual.
Publicaciones: Boletines; monografías; cartillas; manuales.

 

Institución: Movimiento de Mujeres “Mélida Ayala Montes”, Las Mélidas
Dirección: 23 calle poniente, calle y avda. La Victoria,n° 123, Urbanización Palomo,
San Salvador, El Salvador
Teléfono: (503) 225 25 11 // 226 54 65
Fax: 226 54 65
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Tipo de Institución: o­nG
Fecha de Inicio:25 de julio de 1992
Cobertura: Nacional
Actividades: capacitaciones en liderazgo, asesoría y acompañamiento a la gestión de demandas, fortalecimiento de iniciativas empresariales, formación feminista de mujeres
Especialización: desarrollo local, participación política e incidencia pública; salud y no violencia, desarrollo económico y fortalecimiento institucional


Institución: Organización de Mujeres Salvadoreñas para la Paz, ORMUSA

Dirección: Blvd. Universitario y Avenida A, Casa 235, Colonia San José
San Salvador, El Salvador
Teléfono: (503) 225 5007
Fax:(503) 226 5829
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Sitio web: http://www.geocities.com/sihuat/msm.htm
Tipo de institución: o­nG
Fecha de inicio: 25 de febrero de 1988
Cobertura: Local
Actividades: impulsa actividades que promueven la generación de ingresos, la disminución de la pobreza y la carga doméstica de las mujeres
Especialización: educación, capacitación y desarrollo integral

 

Institución: Asociación para la Autodeterminación de Mujeres Salvadoreñas, AMS
Dirección: 33 Avda. Norte, Residencial y Pasaje de Capóli, casa n° 15 San Salvador, El Salvador
Teléfono: (503) 260 25 90 // 261 12 40
Fax:(503) 260 25 90
Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
Sitio web: http://www.geocities.com/sihuat/ams.htm
Tipo de institución: o­nG
Fecha de inicio: 23 de enero de 1987
Cobertura: Local
Actividades: realizan actividades dirigidas a lograr una más alta calidad de vida para las mujeres en elcontexto de una sociedad justa, democrática y equitativa
Especialización: salud, educación no formal, prevención de violencia, acceso a medios de producción

 

Modificado el ( Tuesday, 15 de January de 2008 )
 
Compromisos Internacionales PDF Imprimir E-Mail
escrito por Héctor Pacheco   
Tuesday, 04 de December de 2007

Las Conferencias Mundiales sobre la Mujer, instituidas en México en 1975, han desempeñado una labor importante para el trabajo de las Naciones Unidas en los temas de empoderamiento de género y el respeto de los derechos humanos de la mujer.

Hasta la fecha, se han celebrado cuatro Conferencias Mundiales sobre la Mujer: México, en 1975; Copenhague, en 1980; Nairobi, en 1985; y Beijing, en 1995. Esta última fue sumamente importante porque, por unanimidad, más de 180 países pactaron un programa de acción de cinco años para incrementar la capacitación social, económica y política de la mujer, mejorar su salud, su educación y promover sus derechos conyugales y sexuales y fomentar el respeto de sus derechos humanos y el combate a la violencia contra la mujer.

Las Conferencias Mundiales sobre la Mujer son la base para que las Naciones Unidas se haya propuesto “Promover la equidad de género y fortalecer la posición de las mujeres” como una de los ocho Objetivos del Milenio.

Período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidaspara examinar la Plataforma de Acción de Beijing - Nueva York, 5 a 9 de junio de 2000

LAS CUATRO CONFERENCIAS MUNDIALES SOBRE LA MUJER, 1975 A 1995:
Una perspectiva histórica


Las cuatro conferencias mundiales sobre la mujer convocadas por las Naciones Unidas en el último cuarto de siglo han contribuido a situar la causa de la igualdad entre los géneros en el mismo centro del temario mundial. Las conferencias han unido a la comunidad internacional en apoyo de un conjunto de objetivos comunes con un plan de acción eficaz para el adelanto de la mujer en todas partes y en todas las esferas de la vida pública y privada.

La lucha en favor de la igualdad entre los géneros estaba aún en sus primeras etapas cuando surgieron las Naciones Unidas en 1945. De los 51 Estados Miembros originales, solo 30 permitían que las mujeres tuvieran los mismos derechos de voto que los hombres o les permitían ocupar cargos públicos. Sin embargo, los redactores de la Carta de las Naciones Unidas tuvieron la previsión de referirse deliberadamente a "la igualdad de derechos de hombres y mujeres" cuando declararon "la fe [de la Organización] en los derechos fundamentales del hombre" y " la dignidad y el valor de la persona humana". Ningún documento jurídico anterior había afirmado con tanta energía la igualdad de todos los seres humanos, ni se había referido al sexo como motivo de discriminación. Desde ese momento quedó en claro que los derechos de la mujer constituirían una parte central de la labor que se tenía por delante.

Durante los tres primeros decenios, la labor de las Naciones Unidas en beneficio de la mujer se centró ante todo en la codificación de los derechos jurídicos y civiles de la mujer, y la reunión de datos sobre la condición jurídica y social de la mujer en todo el mundo. Con el decursar del tiempo, sin embargo, se hizo cada vez más evidente que las leyes, en sí y de por sí mismas, no bastaban para garantizar la igualdad de derechos de la mujer.

La lucha por la igualdad entró en una segunda etapa con la convocación por las Naciones Unidas de cuatro conferencias mundiales con objeto de elaborar estrategias y planes de acción para el adelanto de la mujer. Los esfuerzos emprendidos han pasado por diversas etapas y transformaciones, desde considerar a la mujer casi exclusivamente en función de sus necesidades de desarrollo hasta reconocer sus contribuciones esenciales a todo el proceso de desarrollo y procurar la potenciación de su papel y la promoción de su derecho a la participación plena en todos los niveles de la actividad humana.

México D.F.: Inicio de un diálogo mundial

La primera conferencia mundial sobre la condición jurídica y social de la mujer se convocó en México D.F. para que coincidiera con el Año Internacional de la Mujer, en 1975, observado para recordar a la comunidad internacional que la discriminación contra la mujer seguía siendo un problema en buena parte del mundo. La Conferencia, conjuntamente con el Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer (1976-1985) proclamado por la Asamblea General cinco meses después a instancias de la Conferencia, inició una nueva era de esfuerzos a escala mundial para promover el adelanto de la mujer al abrir un diálogo de alcance mundial sobre la igualdad entre los géneros. Se dio inicio a un proceso - un proceso de aprendizaje - que comprendería las deliberaciones, la negociación, el establecimiento de objetivos, la identificación de obstáculos y el examen del progreso alcanzado.

La Conferencia de México D.F. fue convocada por la Asamblea General de las Naciones Unidas para concentrar la atención internacional en la necesidad de elaborar objetivos orientados hacia el futuro, estrategias y planes de acción eficaces para el adelanto de la mujer. Con ese fin, la Asamblea General identificó tres objetivos que se convertirían en la base de la labor de las Naciones Unidas en beneficio de la mujer:

·    La igualdad plena de género y la eliminación de la discriminación por motivos de género;
·    La integración y plena participación de la mujer en el desarrollo;
·    Una contribución cada vez mayor de la mujer al fortalecimiento de la paz mundial.

La Conferencia respondió aprobando un plan de acción mundial, documento en que se presentaban directrices que debían seguir los gobiernos y la comunidad internacional en los diez años siguientes para alcanzar los objetivos fundamentales establecidos por la Asamblea General. En el plan de acción se estableció un mínimo de metas, para alcanzarlas en 1980, que se centraban en garantizar el acceso equitativo de la mujer a los recursos, como la educación, las oportunidades de empleo, la participación política, los servicios de salud, la vivienda, la nutrición y la planificación de la familia.

Este enfoque significó un punto de giro - que había comenzado a perfilarse a principios del decenio de 1970 - en la forma en que se percibía a la mujer. Si anteriormente se había considerado que la mujer era una receptora pasiva de apoyo y asistencia, ahora se la veía como asociada plena y en pie de igualdad del hombre, con los mismos derechos a los recursos y las oportunidades. Una transformación análoga se estaba produciendo en la manera de enfocar el desarrollo, pues si en un inicio se creía que el desarrollo serviría para adelantar la causa de la mujer, ahora existía el consenso de que el desarrollo no era posible sin su plena participación.La Conferencia exhortó a los gobiernos a que formularan estrategias nacionales y establecieran metas y prioridades en sus esfuerzos por fomentar la participación equitativa de la mujer. Hacia fines del Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer, 127 Estados Miembros habían establecido alguna forma de mecanismo nacional, instituciones encargadas de la promoción de políticas, investigaciones y programas orientados al adelanto de la mujer y su participación en el desarrollo.En el sistema de las Naciones Unidas, además de la Subdivisión (que actualmente es División) para el Adelanto de la Mujer que ya existía, la Conferencia de México D.F. dio lugar al establecimiento del Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación para la Promoción de la Mujer (INSTRAW) y el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) con el objetivo de proporcionar el marco institucional para la investigación, la capacitación y las actividades operacionales en la esfera de la mujer y el desarrollo.
Una faceta importante de la reunión de México D.F. fue el hecho de que las propias mujeres desempeñaran un papel fundamental en la orientación de los debates. De las 133 delegaciones de Estados Miembros reunidas allí, 113 estaban encabezadas por mujeres. Las mujeres también organizaron paralelamente un foro de organizaciones no gubernamentales, la Tribuna del Año Internacional de la Mujer, que atrajo aproximadamente a 4.000 participantes.
Entre las mujeres reunidas en el Foro surgieron marcadas diferencias, expresión de las realidades políticas y económicas de aquellos tiempos. Las mujeres de los países del bloque del Este, por ejemplo, estaban más interesadas en las cuestiones relativas a la paz, mientras que las mujeres de Occidente ponían el acento en la igualdad, y las de los países en desarrollo daban prioridad al desarrollo. Sin embargo, el Foro desempeñó una función importante al reunir a hombres y mujeres de diferentes culturas y antecedentes en un intercambio de información y opiniones, y dar inicio a un proceso que contribuiría a unir al movimiento de las mujeres, que hacia fines del Decenio de la Mujer llegaría a alcanzar una proyección verdaderamente internacional. El Foro también desempeñó un papel decisivo en la apertura de las Naciones Unidas a las organizaciones no gubernamentales, lo que permite que las voces de las mujeres tengan acceso al proceso de elaboración de políticas de la Organización.

Copenhague: Comienza el proceso de examen

El consenso generalizado era que se había alcanzado un progreso considerable cuando representantes de 145 Estados Miembros se reunieron en Copenhague en 1980 en el marco de la segunda conferencia mundial sobre la mujer para examinar y evaluar el plan de acción mundial de 1975. Los gobiernos y la comunidad internacional habían logrado avanzar hacia la consecución de las metas establecidas en México D.F. cinco años antes.
Un acontecimiento importante había sido la aprobación por la Asamblea General en diciembre de 1979 de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, uno de los instrumentos más poderosos en la lucha por la igualdad de la mujer. La Convención, que ha sido denominada "la carta de los derechos humanos de la mujer", actualmente vincula jurídicamente a 165 Estados, que han pasado a ser Estados partes en la Convención, lo que los obliga a presentar un informe en el plazo de un año de la ratificación, y posteriormente cada cuatro años, sobre las medidas que han adoptado para eliminar los obstáculos que encaran para aplicar la Convención. Un Protocolo Facultativo de la Convención, que permite que las mujeres víctimas de discriminación por motivos de sexo presenten denuncias a un órgano creado en virtud del tratado internacional, se abrió a la firma el Día de los Derechos Humanos, el 10 de diciembre de 1999. Una vez que entre en vigor, colocará a la Convención en un pie de igualdad con otros instrumentos internacionales de derechos humanos que tienen procedimientos particulares de presentación de denuncias.
Pese a los progresos alcanzados, la Conferencia de Copenhague reconoció que estaban comenzando a surgir señales de disparidad entre los derechos garantizados y la capacidad de la mujer para ejercer esos derechos. Para abordar esa inquietud, la Conferencia estableció tres esferas en que era indispensable adoptar medidas concretas y con objetivos precisos para que se alcanzaran las amplias metas de igualdad, desarrollo y paz, determinadas por la Conferencia de México D.F.. Esas tres esferas eran la igualdad de acceso a la educación, las oportunidades de empleo y servicios adecuados de atención de la salud.
Las deliberaciones de la Conferencia de Copenhague quedaron eclipsadas por las tensiones políticas, algunas de las cuales venían arrastrándose desde la Conferencia de México, D.F.. Sin embargo, la Conferencia se clausuró con la aprobación de un programa de acción, aunque no por consenso, que citaba una variedad de factores para explicar la discrepancia entre los derechos jurídicos y la habilidad de la mujer para ejercer esos derechos, entre ellos:

·    Falta de participación adecuada del hombre en el mejoramiento del papel de la mujer en la sociedad;
·    Voluntad política insuficiente;
·    Falta de reconocimiento del valor de las contribuciones de la mujer a la sociedad;
·    Una escasez de mujeres en posiciones de adopción de decisiones;
·    Insuficientes servicios para apoyar el papel de la mujer en la vida nacional, como cooperativas, guarderías infantiles y facilidades de crédito;
·    Falta de los recursos financieros necesarios en general;
·    Falta de sensibilización entre las propias mujeres respecto de las oportunidades disponibles.

Para abordar estas preocupaciones, el Programa de Acción de Copenhague exhortó, entre otras cosas, a que se adoptaran medidas nacionales más enérgicas para garantizar el derecho de la mujer a la propiedad y el control de los bienes, así como mejoras en los derechos de la mujer a la herencia, la patria potestad y la pérdida de la nacionalidad. Los delegados a la Conferencia también exhortaron a que se pusiera fin a las actitudes estereotipadas en relación con la mujer.

Nairobi: "El nacimiento del feminismo a escala mundial"

El movimiento en favor de la igualdad entre los géneros había alcanzado un reconocimiento verdaderamente mundial cuando se convocó en Nairobi la tercera conferencia mundial sobre la mujer, la Conferencia Mundial para el Examen y la Evaluación de los Logros del Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer: Igualdad, Desarrollo y Paz, en 1985. Como 15.000 representantes de organizaciones no gubernamentales asistieron al Foro de organizaciones no gubernamentales que se celebró paralelamente, muchos se refirieron a la Conferencia como "el nacimiento del feminismo a escala mundial". El movimiento de las mujeres, dividido por la política mundial y las realidades económicas en la Conferencia de México, había llegado a convertirse en una fuerza internacional unificada bajo la bandera de la igualdad, el desarrollo y la paz. Tras ese acontecimiento decisivo había un decenio de trabajo. Mediante el proceso de debate, negociación y revisión se había reunido un cúmulo de información, conocimientos y experiencia.Al mismo tiempo, ante los delegados se presentaron informes impresionantes. Los datos reunidos por las Naciones Unidas revelaban que las mejoras en la situación jurídica y social de la mujer y los esfuerzos para reducir la discriminación habían beneficiado únicamente a una pequeña minoría de mujeres. Las mejoras en la situación de la mujer del mundo en desarrollo habían sido, en el mejor de los casos, marginales. En resumen, los objetivos de la segunda mitad del Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer no se habían alcanzado.
La comprensión de esa situación obligó a adoptar un nuevo enfoque. La Conferencia de Nairobi recibió el mandato de buscar nuevas formas de superar los obstáculos para alcanzar los objetivos del Decenio - igualdad, desarrollo y paz.
Las Estrategias de Nairobi orientadas hacia el futuro para el adelanto de la mujer hasta el año 2000, la estrategia elaborada y aprobada por consenso por los 157 gobiernos participantes, constituyeron un programa actualizado para el futuro de la mujer hasta fines del siglo. Sentó nuevas pautas al declarar que todas las cuestiones estaban relacionadas con la mujer. Se reconoció que la participación de la mujer en la adopción de decisiones y la gestión de los asuntos humanos no solo constituían su derecho legítimo, sino que se trataba de una necesidad social y política que tendría que incorporarse en todas las instituciones de la sociedad.
En el centro del documento había una serie de medidas encaminadas a lograr la igualdad a escala nacional. Los gobiernos debían establecer sus propias prioridades, sobre la base de sus políticas de desarrollo y su potencial de recursos.Se identificaron tres categorías básicas de medidas:

·    Medidas constitucionales y jurídicas;
·    Igualdad en la participación social;
·    Igualdad en la participación política y en la adopción de decisiones

En consonancia con el punto de vista de que todas las cuestiones eran cuestiones que competían a la mujer, las medidas recomendadas en las Estrategias de Nairobi orientadas hacia el futuro abarcaban una amplia gama de temas, desde el empleo, la salud, la educación y los servicios sociales hasta la industria, la ciencia, las comunicaciones y el medio ambiente. Además, se propusieron directrices para la adopción de medidas a escala nacional con miras a fomentar la participación de la mujer en la promoción de la paz, así como a prestar asistencia a la mujer en situaciones especiales de peligro.
En consecuencia, la Conferencia de Nairobi instó a los gobiernos a que delegaran responsibilidades en relación con las cuestiones relativas a la mujer a todos los programas y oficinas institucionales. Además, con posterioridad a la Conferencia, la Asamblea General pidió a las Naciones Unidas que establecieran, en los lugares en que aún no existían, centros de coordinación de las cuestiones relativas a la mujer en todos los sectores comprendidos en el marco de la labor de la Organización.
La Conferencia de Nairobi había introducido un enfoque más amplio del adelanto de la mujer. Se reconocía ahora que la igualdad de la mujer, lejos de ser una cuestión aislada, abarcaba toda la esfera de la actividad humana. Por consiguiente, para lograr las metas y los objetivos del Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer era fundamental contar con la perspectiva y la participación activa de la mujer en todas las cuestiones, no solo en las cuestiones relativas a la mujer.

Beijing: Un legado de éxito

Si bien los esfuerzos de los dos decenios anteriores, contados a partir de la Conferencia de México D.F. en 1975, habían contribuido a mejorar la situación de la mujer y su acceso a los recursos, no habían podido cambiar la estructura básica de desigualdad en las relaciones entre el hombre y la mujer. Los hombres seguían tomando las decisiones que afectaban a la vida de todas las personas. Había que encontrar los medios de fortalecer el papel de la mujer de manera que pudieran hacer valer sus propias prioridades y valores, como participante en pie de igualdad con el hombre en los procesos de adopción de decisiones a todos los niveles.El reconocimiento de la necesidad de incorporar a la mujer en el proceso de adopción de decisiones había comenzado a surgir en el curso de la serie de conferencias mundiales celebradas por las Naciones Unidas a principios del decenio de 1990 en relación con diversos aspectos del desarrollo - el medio ambiente, los derechos humanos, la población y el desarrollo social. En todas las conferencias se había subrayado la importancia de que la mujer participara plenamente en la adopción de decisiones, y los puntos de vista de la mujer se incorporaron en las deliberaciones y los documentos que fueron aprobados.
Sin embargo, no fue sino en relación con la próxima conferencia de la serie, la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Beijing en 1995, que se puede hablar verdaderamente del inicio de un nuevo capítulo en la lucha por la igualdad entre los géneros.
La transformación fundamental que se produjo en Beijing fue el reconocimiento de la necesidad de trasladar el centro de la atención de la mujer al concepto de género, reconociendo que toda la estructura de la sociedad, y todas las relaciones entre los hombres y las mujeres en el interior de esa estructura, tenían que ser reevaluadas. Únicamente mediante esa reestructuración fundamental de la sociedad y sus instituciones sería posible potenciar plenamente el papel de la mujer para que ocupara el lugar que les correspondía como participante en pie de igualdad con el hombre en todos los aspectos de la vida. Este cambio representó una reafirmación firme de que los derechos de la mujer eran derechos humanos y de que la igualdad entre los géneros era una cuestión de interés universal y de beneficio para todos.
El legado de la Conferencia de Beijing sería haber suscitado la renovación de un compromiso a escala mundial en relación con la potenciación del papel de la mujer en todas partes y haber atraído una atención internacional sin precedente. La Conferencia aprobó por unanimidad la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing, que era en esencia un programa para la potenciación del papel de la mujer y representa un momento decisivo para el adelanto de la mujer en el siglo XXI. En la Plataforma de Acción se identificaban doce esferas de especial preocupación que se consideraba que representaban los principales obstáculos al adelanto de la mujer y que exigían la adopción de medidas concretas por parte de los gobiernos y la sociedad civil:

·    la mujer y la pobreza;
·    la educación y la capacitación de la mujer;
·    la mujer y la salud;
·    la violencia contra la mujer;
·    la mujer y los conflictos armados;
·    la mujer y la economía;
·    la participación de la mujer en el poder y la adopción de decisiones;
·    los mecanismos institucionales para el adelanto de la mujer;·    los derechos humanos de la mujer;
·    la mujer y los medios de comunicación;
·    la mujer y el medio ambiente;
·    la niña.

Al aprobar la Plataforma de Acción de Beijing los gobiernos se comprometían a incluir de manera efectiva una dimensión de género en todas sus instituciones, políticas, procesos de planificación y de adopción de decisiones. Esto significaba que antes de que se adoptaran las decisiones o se ejecutaran los planes, se debería hacer un análisis de sus efectos sobre los hombres y las mujeres, y de las necesidades de éstos. Por ejemplo, en lugar de procurar que el sistema educacional existente fuera cada vez más accesible a la mujer, la incorporación de una perspectiva de género requeriría una reconstrucción del sistema de manera que se aviniera por igual a las necesidades de los hombres y las mujeres.La introducción de la incorporación de una perspectiva de género exigía que se examinara nuevamente la sociedad en su totalidad y su estructura básica de desigualdad. Por consiguiente, la atención no se centraba únicamente en la mujer y su condición jurídica y social, sino que se dirigía a reestructurar las instituciones y la adopción de decisiones políticas y económicas en la sociedad en su conjunto.
Al respaldar la Plataforma de Acción, la Asamblea General de las Naciones Unidas exhortó a todos los Estados, las organizacines del sistema de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales, así como a las organizaciones no gubernamentales y el sector privado, a que adoptaran medidas para aplicar sus recomendaciones. En el interior de los Estados Miembros, se asignó a los mecanismos nacionales que se habían establecido para promover la condición jurídica y social de la mujer una nueva función como la dependencia central de coordinación de las políticas orientadas a incorporar una perspectiva de género en la corriente principal de la sociedad mediante la acción de todos los programas e instituciones. En el interior del sistema de las Naciones Unidas, el Secretario General designó a un funcionario de categoría superior para que se desempeñara como su Asesor Especial en Cuestiones de Género, cuya función consistía en velar por la incorporación en todo el sistema de una perspectiva de género en todos los aspectos de la labor de las Naciones Unidas. También se asignó un papel fundamental a la Organización en la supervisión de la Plataforma.
Se consideró que la Conferencia de Beijing había constituido un gran éxito, tanto en función de su tamaño como de sus resultados. Se trataba de la mayor reunión de representantes gubernamentales y de organizaciones no gubernamentales que se hubiera celebrado nunca, pues habían participado 17 000 personas, entre ellas los representantes de 189 gobiernos. El Foro de organizaciones no gubernamentales que se celebró paralelamente a la Conferencia también contó con una asistencia sin precedente de 35 000 personas, por lo que el número total de participantes ascendió a más de 47 000.
La presencia y la influencia de las organizaciones no gubernamentales, una de las fuerzas más activas en la campaña a favor de la igualdad entre los géneros, habían aumentado considerablemente desde la Conferencia de México D.F en 1975. En Beijing, las organizaciones no gubernamentales habían influido directamente en el contenido de la Plataforma de Acción y desempeñarían un papel importante al pedir cuentas a los líderes nacionales por el cumplimiento de los compromisos contraídos para aplicar la Plataforma.

Asamblea General de las Naciones Unidas

La Asamblea General ha convocado un período extraordinario de sesiones para examinar el progreso alcanzado en los cinco años transcurridos desde la aprobación de la Plataforma de Acción de Beijing. El período de sesiones se celebrará en Nueva York, del 5 al 9 de junio de 2000, bajo el tema "La mujer en el año 2000: igualdad entre los géneros, desarrollo y paz en el siglo XXI". El período extraordinario de sesiones brindará a los gobiernos y la sociedad civil la oportunidad de intercambiar las prácticas aconsejables y examinar los retos y obstáculos que se encaran actualmente para aplicar la Plataforma de Acción de Beijing. Permitirá dar un nuevo impulso a los compromisos políticos contraídos para lograr la potenciación del papel de la mujer y la igualdad entre los géneros.

Otros compromisos Internacionales más importantes sobre el tema de género:

CEDAW
La Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), aprobada en 1979, tiene como objetivo aprovechar los mecanismos de legislaciones propias de cada país para fomentar la igualdad de género.

Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo

Conocida como la Conferencia de El Cairo, fue aprobada en 1994 por más de 170 países. Adoptó un programa de acción, con plazo para el año 2015, que se propone incrementar los recursos para la asistencia internacional a la población, la salud reproductiva y la planificación familiar de los países menos desarrollados. El documento además prioriza la salud y los derechos de la mujer como uno de los requisitos fundamentales del desarrollo sostenible mundial.
Convención de Belem do Pará para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer
La Convención Interamericana para la Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, conocida también como la Convención de Belém do Pará, fue firmada en junio de 1994 por los estados miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA). Desde entonces, se ha convertido en el documento clave de la Comisión Interamericana de Mujeres , el organismo especializado de la OEA para tratar los temas de mujeres en las américas, y ha tenido gran importancia en la regulación de nuevos proyectos y reformas de los sistemas judiciales de los países que conforman la OEA.

Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer
La Plataforma de Acción de Beijing fue adoptada por unanimidad en 1995 por los representantes de 189 países. Esta conferencia fue sumamente importante porque se acordó un programa de acción de cinco años para incrementar la capacidad económica, social y política de la mujer; mejorar su salud, su educación y promover sus derechos conyugales y sexuales; además, fomentar el respeto a sus derechos humanos y el combate a la violencia contra la mujer.

Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social
Conocida como Conferencia de Copenhague, se realizó en 1995 y contó con la participación de más de 180 países firmantes. Ha servido de lineamiento en los temas de erradicación de la pobreza, la promoción de empleo y en el fomento de la integración social. Desde su celebración, muchos países han fijado metas concretas y han organizado estudios de evaluación de la pobreza para definir estrategias a largo plazo
 
 
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Equidad de Género en El Salvador PDF Imprimir E-Mail
escrito por Héctor Pacheco   
Tuesday, 04 de December de 2007

Una lectura de la realidad salvadoreña desde la perspectiva de la equidad de género permite profundizar en el análisis y realidad tanto de las mujeres como de los hombres de los distintos grupos generacionales. Asimismo, permite establecer de manera más adecuada cuáles son los retos y desafíos en términos de desarrollo humano.

El PNUD ha contribuido con herramientas analíticas que permiten hacer este tipo de lecturas a nivel nacional, urbano rural y departamental. La elaboración de los índices de desarrollo humano, específicamente el Índice de Desarrollo Relativo al Género (IDG) y el Índice de Potenciación de Género (IPG) son un ejemplo de ello.
Algunos de los avances más importantes hasta ahora en los distintos ámbitos del desarrollo humano desde una perspectiva de la equidad de género se pueden resumir de la siguiente manera:

·    Actividad económica
Las relaciones causales entre las diferencias pro razones de género y el funcionamiento de la economía son  un terreno de reciente exploración.  El estudio de todos los cruces posibles es aún materia abundante de investigación, en tanto que la supuesta neutralidad de los instrumentos de la política económica sigue siendo un argumento vigente entre actores clave del  proceso de formulación de las  intervenciones de política económica.

No es sino con el surgimiento de la economía crítica feminista que se ha podido visibilizar, y en muchos casos constatar, que el funcionamiento de las economías no es neutral al género.  En los años noventa, la economía crítica feminista ya se había instalado como una alternativa de análisis económico, y han sido  precisamente los estudios realizados desde el método  estructural o sistémico los que han permitido mostrar con mayor claridad el funcionamiento de las economías desde la mirada de género.

El documento presentado en esta oportunidad,  retoma los conceptos y el esquema analítico del modelo de competitividad sistémica, pero al mismo tiempo introduce y se vale de categorías que permiten develar los obstáculos que enfrentan las mujeres en los cuatro niveles de funcionamiento económico reconocidos en el modelo sistémico: meta, macro, meso y micro.
 
En este sentido, se trata no solamente de un ejercicio de reflexión, sino además de un método alternativo, didáctico y novedoso de abordar la realidad económica del país, comenzando  desde el nivel donde se ubican las percepciones, los valores y creencias; pasando por el nivel de funcionamiento de los mercados (con énfasis en la relación mercado laboral/política comercial); analizando los obstáculos que enfrentan las mujeres en sus actividades productivas; hasta llegar a perfilar una propuesta de agenda económica de las mujeres en todos los ámbitos del funcionamiento estructural de la economía salvadoreña.
 
En El Salvador, se ha realizado el “Perfil de Género de la Economía Salvadoreña”  documento que  el Programa “La Agenda Económica de las Mujeres ofrece a los sectores de la academia, la sociedad civil y las instancias públicas, en su compromiso de generar información  y espacios de discusión sobre la relación entre género y economía, para contribuir de este modo a la colocación de la agenda económica de las mujeres entre las prioridades de los instrumentos de política pública nacional.
 
De acuerdo a la Dirección General de Estadística y Censos (DIGESTYC) del Ministerio de Economía la Población Económicamente Activa (PEA) de El Salvador en el año 2004 estaba compuesta por 2, 710, 237 personas; de éstos 1,636,727  (60.4%)  eran hombres y 1,073,510  (59.6%) eran mujeres (La fuente de la información para la construcción de los indicadores del mercado laboral es la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples  (varios años) de la DIGESTYC/Ministerio de Economía, las cuales están disponibles en la página www.digestyc.gob.sv).   Para este mismo año, la tasa de desempleo de la PEA era de 6.8%, siendo el desempleo de la PEA femenina de 3.8%.
 
La tendencia del empleo femenino en el período 1991-2003 muestra una creciente participación en las actividades del sector terciario, principalmente de aquellas que pueden ser consideradas como una extensión de las actividades de las mujeres en el ámbito doméstico y/o compatibles con sus responsabilidades familiares, tales como comercio, servicios personales y servicio doméstico. En promedio se estima que durante este período el empleo femenino en el sector terciario creció a una tasa promedio anual del 6%. A continuación se sitúa el sector secundario, integrado principalmente por empleo femenino en el sector de la maquila de ropa para exportación, que durante el mismo período creció  a una tasa promedio anual del 4%.
 
La tendencia descrita en la estructura sectorial del empleo femenino coincide con una pérdida progresiva de la productividad laboral en el sector terciario a partir del año 1993 (La productividad laboral se define en los términos recomendados por la OIT en el documento Base de Indicadores de Trabajo Decente (www.oit.orr.cr/estand/td). Se define como la relación entre el valor de la producción y los factores productivos, en este caso el trabajo, haciendo el mejor uso de los recursos disponibles en una empresa o país. Se ha calculado dividiendo el PIB real de las ramas de actividades que componen cada sector (primario, secundario y terciario) por el total de ocupados de las ramas).
 
 
Modificado el ( Tuesday, 15 de January de 2008 )
 
Áreas programáticas PDF Imprimir E-Mail
escrito por Héctor Pacheco   
Tuesday, 04 de December de 2007

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo trabaja en favor de la promoción de la equidad de género y el avance de las mujeres en los países en desarrollo. En el Salvador, en el marco de la estrategia de género de PNUD El Salvador, se está llevando a cabo un esfuerzo para que todos los programas, proyectos y acciones impulsadas por PNUD incorporen el enfoque de equidad de género. La mayoría de estas acciones forman parte de las 4 áreas programáticas de PNUD en el país:
 

·    Desarrollo Local y Gestión territorial
El PNUD aborda el desarrollo local con un enfoque de equidad de género que incluye las perspectivas de empoderamiento y participación, para contribuir al fortalecimiento de las capacidades humanas e institucionales. Promueve además, la intervención de hombres y mujeres de manera integral a los procesos de desarrollo para lograr construir una sociedad más justa. Sin embargo, la situación de discriminación histórica que han enfrentado las mujeres en El Salvador las coloca en desventaja en los procesos de desarrollo, situación que hay que analizar en todas las intervenciones de desarrollo.

En un intento de comenzar a transformar esta visión desde la práctica, el Área de Género del PNUD brinda asistencia técnica al Programa de Desarrollo Local y Gestión Territorial en sus diferentes proyectos, como por ejemplo Proyecto de Desarrollo Local de Sonsonate. El apoyo se ha centrado fundamentalmente en la participación del área de género en todas las actividades del proyecto para asegurar la incorporación del enfoque de género y en especial en el diseño del Plan Operativo del Proyecto y en la consulta y participación activa de las organizaciones de mujeres y mixtas que trabajan con enfoque de género en todo el proceso.

Como resultado de este esfuerzo de ampliar la participación en las acciones de desarrollo, se ha constituido un espacio de reflexión, diálogo e intercambio a nivel departamental conformado por organizaciones que trabajan en la promoción de la equidad de género: Mesa de Género. Esta iniciativa busca incidir en procesos de desarrollo económico y social con enfoque de equidad de género en el Departamento de Sonsonate.
 

·    Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible
Existen diferentes perspectivas sobre como abordar la interrelación mujeres, equidad de genero, y medio ambiente. La corriente de pensamiento en la que se sitúa el trabajo del PNUD es la de Genero en el Desarrollo (GED).Esta visión pone especial énfasis en las relaciones de poder existentes entre hombres y mujeres. En el ámbito medioambiental también se le conoce como “Genero, Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable".
 
En este sentido el Área de Género del PNUD El Salvador está dando asistencia técnica al Programa de Medio Ambiente para incorporar el enfoque de género en todas sus acciones. Un ejemplo de ello es el trabajo que se está llevando a cabo en el proyecto Small Grant Programme (SGP) o Programa de Pequeñas Donaciones.***
 
 
·    Hacia la Construcción de una Sociedad sin Violencia
La histórica desigualdad de oportunidades entre las mujeres y los hombres es una clara violación de los derechos de las mujeres, cuya máxima expresión es la violencia de género. El PNUD en El Salvador comparte la visión de que la violencia de género no se limita únicamente a cualquier tipo de agresión física, sino que incluye la desventaja económica, jurídica, política ideológica, moral y corporal que enfrentan las mujeres, a nivel individual o grupal, frente a los hombres. El escenario puede ser la calle, su hogar, la comunidad, un centro educativo o en el ambiente laboral.
 
El Área de Género da asistencia continúa al Programa Hacia la Construcción de Una Sociedad Sin Violencia para que se incorpore el enfoque de género en las propuestas de diseño de políticas, planes, proyectos e investigaciones sobre el fenómeno de la violencia en todas sus dimensiones.
 
En función de ello, ha diseñado en el marco del Programa Hacia la Construcción de una Sociedad sin Violencia, el proyecto Programa de Violencia Juvenil, a través del cual se pretende elevar los niveles de sensibilización y de conocimiento sobre el tema de género entre el personal docente de varios centros educativos.
 
 
Programa de Violencia Juvenil
El proyecto de Prevención de la Violencia y Delincuencia Juvenil, surge en el marco del Programa Hacia la Construcción de una Sociedad sin Violencia del PNUD, el cual se ejecuta a través de los Comités pro Niñez existentes en diferentes municipios del país.

El apoyo que el Área de Género da en estos momentos al proyecto es la asistencia técnica en los talleres "La importancia de la niña", impartidos por la Asociación Salvadoreña para la Formación y Capacitación Integral Sostenible (ASAFOCAIS), desde junio de 2003. Las capacitaciones están dirigidas a personal de los diferentes centros educativos de 8 municipios de San Salvador y La Libertad. Además, se está colaborando en la elaboración de una guía de facilitación que permitará a los docentes participantes multiplicar los conocimientos adquiridos en los talleres de formación en sus respectivos centros educativos.
 
Los talleres fueron concebidos tras evaluar la necesidad de transformar las prácticas desiguales descriminatorias existentes en las aúlas de clases y la capacidad que tienen los docentes de incidir en las nuevas generaciones.

La contribución de los educadores es vital e indispensable para contribuir a cambiar la cultura de descriminación prevalenciente en la sociedad salvadoreña desde un entorno educativo más justo y equitativo que ofrezca las mismas oportunidades de desarrollo a niñas y niños.

Modificado el ( Tuesday, 15 de January de 2008 )
 
Actividades de UNIFEM en El Salvador PDF Imprimir E-Mail
escrito por Héctor Pacheco   
Tuesday, 04 de December de 2007
En El salvador , es PNUD la Agencia  que representa al Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM).   En este sentido, correponde a la Punto Focal de Género de PNUD asumir el rol de Punto Focal de UNIFEM.

Las intervenciones de UNIFEM en América Central están orientadas a la incorporación del enfoque de género en las políticas públicas en materia económica, tanto en los ámbitos locales como sectoriales y nacionales.

La estrategia de UNIFEM en Centroamérica está orientada a los siguientes objetivos:

  • Alimentar el proceso de reflexión e incidencia de las mujeres en las decisiones de políticas, en el nuevo contexto de inserción de la región en la economía global.
  • Asegurar que la igualdad de género, el fortalecimiento del liderazgo femenino y el empoderamiento de las mujeres, sea la columna vertebral de la agenda de desarrollo regional de este nuevo siglo.
 
Se destacan los programas regionales descritos a continuación.

La Agenda Económica de las Mujeres, que se propone generar conocimientos, debate y capacidades de análisis de género en temas macroeconómicos en un contexto de integración centroamericana y apertura comercial: presupuestos de género, empleo y trabajo, apertura económica (énfasis en incidencia y análisis de tratados comerciales). Esta iniciativa está presente en los seis países de la región y está financiada por ASDI-Suecia.
 
“La Agenda Económica de las Mujeres”,  que  surgió como idea  en 2003 a partir de una reflexión de UNIFEM con los organismos de gobierno y de la sociedad civil que históricamente han sido parte de su quehacer en la región. El avance de la globalización y el escaso involucramiento que hasta ese momento habían tenido las mujeres, estaba siendo uno de los principales obstáculos para el empoderamiento y autonomía de las mujeres, que es uno de los Objetivos de Desarrollo de la Cumbre del Milenio.

Este programa conjunto cuenta con el apoyo del Gobierno de Suecia y es ejecutada por la alianza interagencial de Naciones Unidas (UNIFEM-PNUD).  Durante el período preparatorio (2003) y los años subsiguientes (2004, 2005 y primer semestre del 2006) el Proyecto permitió alcanzar los resultados planteados para esta primera fase, orientados principalmente a la generación de información sobre los vínculos entre el género y la economía.

El objetivo de “La Agenda Económica de las Mujeres” es contribuir al posicionamiento de la equidad de género en la agenda económica centroamericana para alcanzar la igualdad de oportunidades y derechos de las mujeres y hombres (El proyecto se enmarca en la línea de Fortalecimiento de la capacidad económica de las mujeres, eje priorizado por la Oficina Regional de UNIFEM y cuenta con una coordinación regional con sede en el PNUD de Nicaragua y con enlaces nacionales en cada uno de los países de la región). El objetivo específico del proyecto fue definido como “apoyar el fortalecimiento de capacidades para el análisis de género de las economías de la región y condiciones para identificar la agenda de las mujeres en el proceso de apertura comercial y los componentes de una estrategia de incidencia en las Políticas Públicas”.

Actualmente, en su Fase II, interviene en los seis países de la región con tres ejes temáticos: presupuestos de género, impactos de la apertura económica , y derechos laborales. Como ejes transversales están el fortalecimiento de capacidades de la sociedad civil y la generación de conocimientos.

Como mecanismo organizativo,  en cada país se han establecido Comités de Asesoría y Seguimiento, en los que participan representantes de la Academia, los Gobiernos y la Sociedad Civil.
 
MARS (Mujeres y Adolescentes en Riesgo Social) Tiene como objetivo contribuir a la promoción de la seguridad humana de mujeres y adolescentes (entendiendo como adolescentes a las personas de ambos sexos de entre 14 y 18 años) en riesgo social, con un enfoque en la prevención de la violencia contra las mujeres y la explotación sexual, proponiendo un modelo integral y sostenible para la intervención en el ámbito local. El proyecto abarca la prevención de violencia física y sexual contra las mujeres con un enfoque especial en la explotación sexual, en los términos de desarrollo humano y local, propiciando a mujeres y adolescentes en riesgo social un mejor acceso a la información, a los servicios de prevención y asistencia de violencia, y a las oportunidades económicas en el ámbito local. El proyecto está presente en El Salvador, Guatemala y Honduras y está siendo financiado por el Gobierno de Japón.

MyDEL, “Programa para el empoderamiento económico de las mujeres y fortalecimiento de su liderazgo en la gobernanza del desarrollo local-regional, es una Iniciativa, que se lleva a cabo en cinco departamentos de cuatro países de la región de Centroamérica . Es financiado por la Cooperación italiana.

Modificado el ( Wednesday, 06 de February de 2008 )
 
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