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Equidad de Género en El Salvador PDF Imprimir E-Mail
escrito por Héctor Pacheco   
Tuesday, 04 de December de 2007

Una lectura de la realidad salvadoreña desde la perspectiva de la equidad de género permite profundizar en el análisis y realidad tanto de las mujeres como de los hombres de los distintos grupos generacionales. Asimismo, permite establecer de manera más adecuada cuáles son los retos y desafíos en términos de desarrollo humano.

El PNUD ha contribuido con herramientas analíticas que permiten hacer este tipo de lecturas a nivel nacional, urbano rural y departamental. La elaboración de los índices de desarrollo humano, específicamente el Índice de Desarrollo Relativo al Género (IDG) y el Índice de Potenciación de Género (IPG) son un ejemplo de ello.
Algunos de los avances más importantes hasta ahora en los distintos ámbitos del desarrollo humano desde una perspectiva de la equidad de género se pueden resumir de la siguiente manera:

·    Actividad económica
Las relaciones causales entre las diferencias pro razones de género y el funcionamiento de la economía son  un terreno de reciente exploración.  El estudio de todos los cruces posibles es aún materia abundante de investigación, en tanto que la supuesta neutralidad de los instrumentos de la política económica sigue siendo un argumento vigente entre actores clave del  proceso de formulación de las  intervenciones de política económica.

No es sino con el surgimiento de la economía crítica feminista que se ha podido visibilizar, y en muchos casos constatar, que el funcionamiento de las economías no es neutral al género.  En los años noventa, la economía crítica feminista ya se había instalado como una alternativa de análisis económico, y han sido  precisamente los estudios realizados desde el método  estructural o sistémico los que han permitido mostrar con mayor claridad el funcionamiento de las economías desde la mirada de género.

El documento presentado en esta oportunidad,  retoma los conceptos y el esquema analítico del modelo de competitividad sistémica, pero al mismo tiempo introduce y se vale de categorías que permiten develar los obstáculos que enfrentan las mujeres en los cuatro niveles de funcionamiento económico reconocidos en el modelo sistémico: meta, macro, meso y micro.
 
En este sentido, se trata no solamente de un ejercicio de reflexión, sino además de un método alternativo, didáctico y novedoso de abordar la realidad económica del país, comenzando  desde el nivel donde se ubican las percepciones, los valores y creencias; pasando por el nivel de funcionamiento de los mercados (con énfasis en la relación mercado laboral/política comercial); analizando los obstáculos que enfrentan las mujeres en sus actividades productivas; hasta llegar a perfilar una propuesta de agenda económica de las mujeres en todos los ámbitos del funcionamiento estructural de la economía salvadoreña.
 
En El Salvador, se ha realizado el “Perfil de Género de la Economía Salvadoreña”  documento que  el Programa “La Agenda Económica de las Mujeres ofrece a los sectores de la academia, la sociedad civil y las instancias públicas, en su compromiso de generar información  y espacios de discusión sobre la relación entre género y economía, para contribuir de este modo a la colocación de la agenda económica de las mujeres entre las prioridades de los instrumentos de política pública nacional.
 
De acuerdo a la Dirección General de Estadística y Censos (DIGESTYC) del Ministerio de Economía la Población Económicamente Activa (PEA) de El Salvador en el año 2004 estaba compuesta por 2, 710, 237 personas; de éstos 1,636,727  (60.4%)  eran hombres y 1,073,510  (59.6%) eran mujeres (La fuente de la información para la construcción de los indicadores del mercado laboral es la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples  (varios años) de la DIGESTYC/Ministerio de Economía, las cuales están disponibles en la página www.digestyc.gob.sv).   Para este mismo año, la tasa de desempleo de la PEA era de 6.8%, siendo el desempleo de la PEA femenina de 3.8%.
 
La tendencia del empleo femenino en el período 1991-2003 muestra una creciente participación en las actividades del sector terciario, principalmente de aquellas que pueden ser consideradas como una extensión de las actividades de las mujeres en el ámbito doméstico y/o compatibles con sus responsabilidades familiares, tales como comercio, servicios personales y servicio doméstico. En promedio se estima que durante este período el empleo femenino en el sector terciario creció a una tasa promedio anual del 6%. A continuación se sitúa el sector secundario, integrado principalmente por empleo femenino en el sector de la maquila de ropa para exportación, que durante el mismo período creció  a una tasa promedio anual del 4%.
 
La tendencia descrita en la estructura sectorial del empleo femenino coincide con una pérdida progresiva de la productividad laboral en el sector terciario a partir del año 1993 (La productividad laboral se define en los términos recomendados por la OIT en el documento Base de Indicadores de Trabajo Decente (www.oit.orr.cr/estand/td). Se define como la relación entre el valor de la producción y los factores productivos, en este caso el trabajo, haciendo el mejor uso de los recursos disponibles en una empresa o país. Se ha calculado dividiendo el PIB real de las ramas de actividades que componen cada sector (primario, secundario y terciario) por el total de ocupados de las ramas).
 
 
Modificado el ( Tuesday, 15 de January de 2008 )